martes, 8 de marzo de 2016

AUTOESTIMA

 “Conocerse a sí mismo es el principio de toda sabiduría.” (Aristóteles)


Conocerse es tomar conciencia de uno mismo, saber qué nos gusta, qué queremos, cuáles son nuestras habilidades y nuestros defectos. Ser capaces de estar conectados con nosotros mismos a
través de nuestras emociones nos permite tomar decisiones de una forma responsable y aceptar las consecuencias. Es muy común que cuando el niño percibe algún malestar tanto en el adulto como en sí mismo reciba una negación por respuesta. “No te has hecho daño”, “No es para tanto”, ¿Te has puesto triste?, ¿a qué no?”, “Mamá, está bien, mira, ¿ves cómo me río?” Esta actitud tan bienintencionada por parte de los padres tiene consecuencias nefastas en los niños: les hace dudar de su percepción de la realidad, dudan de sí mismos

Actitudes que impiden el crecimiento de la autoestima en los niños:

1. Transmitir que no es “suficiente”. El “me gustaría que fueras…”, comparaciones con otros niños, exigencias… todo esto crea en el niño el sentimiento de “tengo que ser más porque no está bien tal y como yo soy”. Y no olvidemos que los niños solo quieren que les amemos y harán cualquier cosa para lograrlo, incluso renunciar a ser.

2. Ridiculizarles o avergonzarles.

3. Castigarles o regañarles por tener sentimientos “inadecuados”. No aceptar su enfado, regañarles por llorar, por sentir rabia…

4. Controlar mediante la vergüenza o la culpa.

5. Sobreprotección: esto impide el descubrimiento espontáneo y sus crecimiento y desarrollo.
6. Educar sin normas o con normas confusas, variables u opresivas.

7. Negar la percepción de su realidad alentándole a que dude de sí mismo y pierda la autoconfianza.

8. Tratar hechos evidentes como irreales alterando el sentido de racionalidad del niño.

9. Cualquier tipo de violencia ya sea física o verbal

 ¿Cómo podemos fomentar una autoestima sana?

1. Dejar que el niño experimente por sí mismo dándole una supervisión segura pero sin intromisión. El ensayo-error es fundamental para el aprendizaje y para una buena tolerancia a la frustración.


2. Elogiar sus aciertos y poner en perspectiva sus errores. Enseñarles que no hay fracasos sino oportunidades de aprendizaje. El error tiene un valor importante y es el de mostrarnos otra forma de hacer las cosas. Ellos no son sus errores, una cosa es la acción y otra la persona.

3. Hacerle saber que creemos en él, que tiene valor y fuerza, esto hará que aumente su seguridad. Si la persona que el niño admira cree en él, con total seguridad se contagiará y hará lo mismo.

4. Transmitir amor incondicional. El niño tiene que saberse querido y amado a pesar de sus acciones, a pesar de su comportamiento, a pesar de sus aciertos y sus errores. El amor es incuestionable.


5. Ayudar a establecer metas realistas. La perfección como tal no existe, siempre está supeditada al nivel de exigencia personal. Perseguir la perfección es la forma más segura de acabar con un desarrollo sano y desarrollar personalidades con baja autoestima e inseguras. Las capacidades se despliegan en un entorno seguro, relajado y de aceptación.

6. Enseñarle a reestructurar pensamientos negativos. Cambiar un “siempre me sale todo mal” por un “a veces me equivoco, es normal y bueno para mi aprendizaje”.







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